El Roraima es un tepuy: un bloque de arenisca antiquísima, parte de la roca expuesta más antigua de la Tierra, que quedó en pie mientras la erosión se llevaba el terreno de alrededor. Su meseta cimera, a unos 2.800 metros sobre el nivel del mar y rodeada de farallones de hasta 400 metros de altura, es un mundo extraño de roca negra, pozas, cristales y plantas que no existen en ningún otro lugar. Las noticias sobre ella contribuyeron a inspirar la novela de Arthur Conan Doyle El mundo perdido.
En la meseta confluyen las fronteras de tres países. La mayor parte de la montaña, y la única ruta a pie hasta la cima —una rampa por los farallones del suroeste, ascendida por primera vez en 1884—, está en Venezuela. A Guyana le corresponde la espectacular proa norte, un imponente contrafuerte extraplomado sobre un bosque nuboso sin interrupciones. La escaló por primera vez en 1973 una expedición británica tras semanas de esfuerzo, y la ascensión solo se ha repetido un puñado de veces. El punto más alto del país se encuentra en esta parte de la meseta.
Incluimos el Roraima porque forma parte de la historia de Guyana y muchos viajeros preguntan por él. Pero que quede claro: no existe ninguna ruta turística de senderismo a la cima desde Guyana. Lo que sí es posible desde el lado guyanés es un viaje de tipo expedición hacia la montaña a través de las aldeas del alto Mazaruni, o una vista desde el aire.
Lo más destacado
- Ver la proa del Roraima surgir de entre las nubes
- El paisaje de tepuyes de las montañas Pakaraima
- Las aldeas akawaio y arecuna del alto Mazaruni
- Sobrevolar montañas de cima plana y cascadas sin nombre
- La meseta cimera, por la ruta a pie desde Venezuela o Brasil



Cuánto tiempo quedarse
Una expedición por tierra al pie del Roraima desde el lado guyanés lleva de diez días a dos semanas desde Georgetown. Un vuelo panorámico lleva medio día.
Mejor base
Las expediciones se preparan en Georgetown y en las aldeas con pista de aterrizaje del alto Mazaruni, como Kamarang y Phillipai. No hay lodges; las noches se pasan en casas de huéspedes de las aldeas y en campamentos de hamacas.



